- Dos titulados por la UPCT relatan sus experiencias de alcance internacional en la empresa y la investigación.
- Los ingenieros agroalimentarios son cada vez más relevantes para el futuro económico regional.
La primera ecuación es sencilla: si las exportaciones son una de las bases de la economía de la Región de Murcia, y seis de cada diez productos que ésta vendió en el extranjero el año pasado procedían del sector agroalimentario, el resultado es que hay mimar esta rama productiva. La segunda ecuación da mucho que pensar: si el paro no deja de aumentar desde hace cuatro años pero el año pasado las empresas agroalimentarias elevaron las contrataciones un 5,8% respecto al 2008, está claro que ese sector es un auténtico salvavidas del empleo. Y la tercera ecuación no deja lugar a error: si los expertos coinciden en que el campo y la industria asociada a él han logrado esta relevancia en las últimas cuatro décadas gracias a la tecnificación y el conocimiento científico, y advierten de que para mantener esta posición en el futuro es necesario seguir invirtiendo en ciencia, tecnología y capital humano, está claro que hay que cuidar como un tesoro una de las fuentes de las que mana esa riqueza: la Escuela de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).
Con el periodo de matriculación en este centro abierto hasta el próximo viernes, 30 de septiembre, 'La Verdad' ha recogido el testimonio de dos antiguos alumnos cuya formación en la UPCT les ha resultado clave para su tareas en el campo del mercado laboral y de la investigación científica, las dos principales salidas para los titulados.
«Social y económicamente un ingeniero técnico de otra rama suele estar mejor considerado, y quizás eso hace que los estudiantes busquen otros campos de estudio. Pero la gente joven debería cambiar la percepción errónea de la agronomía. Yo animo a pensar en el valor agrícola tan importante de esta Región. A nuestras empresas viene gente de todo el mundo para conocer de primera mano cómo se consigue una rentabilidad tan alta con unas condiciones climáticas y de suelo adversas. Y se van con la idea de que es gracias a la tecnificación y la especialización de los técnicos», comenta Gregorio Velasco García, director del departamento técnico de la empresa hortofrutícola 'El ciruelo', ubicada en Alhama de Murcia y especializada en uva de mesa y fruta de hueso.
Natural de la citada población, Velasco estudió en Cartagena el grado de Jardinería y Hortofloricultura y en la actualidad su tarea no se limita a tareas como la planificación de tratamientos, técnicas de cultivo o tareas de recolección. Él aporta valor añadido a su compañía mediante la investigación y el desarrollo de nuevas variedades, en concreto de uva sin semillas, y la aplicación de estándares de calidad imprescindibles para mantener abiertas y tratar de ampliar la exportación a países como Alemania o Inglaterra.
Claves para la exportación
Son países donde cada vez hay un mayor nivel de exigencia por parte de los consumidores, tanto en el cumplimiento de los protocolos de calidad para el cuidado del medio ambiente como de garantías para la salud del producto final. Por eso, concluye Velasco, «las empresas y la economía de la Región necesitan cada vez personal más cualificado, y por eso es tan importante la UPCT».
En el caso del cartagenero Gregorio Egea Cegarra, se licenció como ingeniero agrónomo y tras leer en 2008 una tesis doctoral como la mejora en la gestión del riego en la plantaciones frutales coordinada desde el Departamento de Producción Vegetal, decidió volcarse en la carrera investigadora.
Dos años en la universidad inglesa de Reading, cerca de Londres, le han permitido ampliar su capacitación al área de cambio climático, en concreto en el impacto en la sostenibilidad de los sistemas agrarios.
Con este bagaje, ha sido preseleccionado para un contrato Juan de la Cierva con el que trabajar para el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas), que está en Murcia.
Un «trampolín» laboral
Con esa perspectiva para los próximos tres años y mucho empeño por mejorar la gestión de los recursos hídricos en una región ya de por sí seca y que afronta entre otros cambios climático un aumento de las temperaturas que hará aún más exigentes las condiciones de cultivo, Tiene claro que los ingenieros de su rama científica son esenciales para mantener la posición de liderazgo de la Región en la agroalimentación.
Egea lo resume así: «Lo mejor de Agrónomos es que es muy versátil. Quien decida estudiar esta ingeniería tendrá un trampolín para la industria o la investigación».
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